Vivimos en una época en la que el acceso a la información nunca había sido tan amplio. Cada día, millones de personas consultan internet y las redes sociales para resolver dudas relacionadas con la alimentación, el control del peso, las enfermedades crónicas o los estilos de vida saludables. Sin embargo, la facilidad para acceder a la información no garantiza que esta sea correcta, completa o basada en evidencia científica.
Este escenario ha dado origen a un desafío creciente para los profesionales de la salud: la necesidad de fortalecer la alfabetización en salud digital, entendida como la capacidad para buscar, comprender, evaluar y utilizar información disponible en medios digitales para tomar decisiones informadas.
Para los nutriólogos, esta competencia ha dejado de ser un complemento para convertirse en una herramienta indispensable del ejercicio profesional.
El nuevo entorno de la información en nutrición
Las plataformas digitales han transformado la manera en que las personas aprenden sobre alimentación y salud. Videos cortos, publicaciones en redes sociales, blogs, pódcast e incluso sistemas de inteligencia artificial forman parte de las fuentes que millones de usuarios consultan diariamente.
Si bien este fenómeno ha facilitado el acceso al conocimiento, también ha incrementado la difusión de información imprecisa, recomendaciones sin sustento científico, estrategias comerciales disfrazadas de consejos nutricionales y mensajes simplificados que pueden generar confusión.
Diversos estudios han documentado que la desinformación en salud puede influir en las decisiones relacionadas con la alimentación, retrasar la búsqueda de atención profesional y favorecer la adopción de prácticas potencialmente perjudiciales.
Frente a esta realidad, los nutriólogos tienen la responsabilidad de convertirse en referentes confiables para la sociedad, promoviendo información clara, comprensible y basada en evidencia.
Más que consultar internet: desarrollar pensamiento crítico
La alfabetización en salud digital no consiste únicamente en saber utilizar buscadores o redes sociales. Implica desarrollar habilidades para analizar críticamente la calidad de la información, identificar fuentes confiables, reconocer conflictos de interés e interpretar adecuadamente la evidencia científica.
En la práctica profesional, esto significa ser capaz de distinguir entre una publicación científica revisada por pares, un documento elaborado por un organismo internacional, una opinión personal o un contenido con fines exclusivamente comerciales.
Asimismo, requiere comprender que la evidencia científica evoluciona constantemente y que las recomendaciones pueden modificarse conforme aparecen nuevos conocimientos.
Estas competencias también deben transmitirse a la población. Educar a las personas para que aprendan a cuestionar la información que consumen representa una estrategia efectiva para fortalecer la toma de decisiones relacionadas con la salud.
El nutriólogo como comunicador en la era digital
El ejercicio profesional del nutriólogo ya no se limita al consultorio, el hospital o el aula. Hoy también ocurre en plataformas digitales donde miles de personas buscan orientación confiable.
Participar activamente en estos espacios implica comunicar conceptos científicos mediante un lenguaje claro, accesible y éticamente responsable. No se trata únicamente de compartir información, sino de construir confianza y contribuir a mejorar la cultura de salud de la población.
La comunicación digital exige además desarrollar nuevas competencias relacionadas con la elaboración de materiales educativos, el uso responsable de imágenes y recursos audiovisuales, la protección de datos personales, la accesibilidad de los contenidos y el empleo ético de herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial.
En este contexto, las instituciones de educación superior enfrentan el reto de incorporar estas competencias en la formación de los futuros nutriólogos, preparando profesionales capaces de responder a las necesidades de una sociedad cada vez más digital.
La transformación digital ha cambiado profundamente la forma en que las personas buscan, consumen y comparten información sobre alimentación y salud. Ante este panorama, la alfabetización en salud digital constituye una competencia esencial para el profesional de la nutrición.
El desafío no consiste únicamente en acceder a la información, sino en saber evaluarla, interpretarla y comunicarla con responsabilidad. Al fortalecer estas capacidades, los nutriólogos contribuyen a combatir la desinformación, promover decisiones informadas y favorecer una mejor relación entre la ciencia y la sociedad.
Formar profesionales capaces de comunicar con claridad, actuar con ética y utilizar la tecnología de manera responsable representa una inversión en la calidad de la atención nutricional y en la salud de la población.
Referencias
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