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Nutrición en vacaciones: mantener hábitos saludables durante el receso

Para muchos estudiantes, julio marca el inicio de las vacaciones de verano. Es un tiempo de descanso merecido tras meses de clases, evaluaciones y rutinas académicas. Sin embargo, este receso también implica un cambio de hábitos: alteraciones en los horarios de comida y sueño, disminución de la actividad física y, a veces, un aumento en el consumo de alimentos procesados o en salidas frecuentes.

Lejos de ser un detalle menor, estas variaciones pueden afectar el bienestar físico y emocional, e incluso favorecer un aumento de peso. Por eso, promover una nutrición consciente durante las vacaciones es clave para disfrutar sin descuidar la salud.

Riesgos del periodo vacacional

Diversos estudios han documentado ligeras ganancias de peso durante los periodos vacacionales. Una investigación realizada en España entre 2009 y 2011 encontró que las personas tienden a aumentar entre 0.5 y 1.5 kilos durante las vacaciones de verano, debido principalmente a un mayor consumo de calorías y menor actividad física (SciELO, 2014).

Este aumento, aunque modesto, puede acumularse año con año, sobre todo si no se recuperan los hábitos saludables tras el receso. Además, las vacaciones a menudo implican más eventos sociales, viajes, cambios en la rutina diaria y una menor preocupación por las porciones o la calidad de los alimentos.

Recomendaciones clave para unas vacaciones saludables

La buena noticia es que es posible mantener el bienestar sin sacrificar el descanso ni la diversión. Aquí te compartimos algunas estrategias sencillas para mantener hábitos saludables durante las vacaciones:

1. Mantén una rutina (con flexibilidad)

Si bien el descanso es esencial, no significa perder completamente la estructura. Intenta conservar horarios regulares para las comidas, el sueño y la actividad física. Esto ayuda a regular el apetito, la energía y el estado de ánimo.

2. Planifica tus comidas

Aprovecha el tiempo libre para preparar platillos caseros con ingredientes frescos. Incluir frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables puede hacer la diferencia. Además, planificar menús con antelación evita caer en decisiones impulsivas o poco nutritivas.

3. Adapta el ejercicio al entorno

No necesitas ir al gimnasio para mantenerte activo. Camina por la ciudad, nada si estás en la playa, sal a andar en bici o practica una rutina de estiramientos en casa. El movimiento constante ayuda a mantener el equilibrio físico y emocional.

4. Hidratación: un básico que suele olvidarse

En clima cálido o durante viajes largos, mantenerse hidratado es esencial. Prefiere agua simple por encima de refrescos o bebidas azucaradas. También puedes incluir infusiones frías o aguas saborizadas naturales.

5. Equilibrio entre descanso y actividad

El descanso también es salud. Dormir bien, desconectarse del estrés académico y practicar actividades placenteras tiene beneficios físicos y mentales. El objetivo no es restringirse, sino encontrar un punto medio entre relajarse y cuidarse.

Consejos realistas para un descanso saludable

Las vacaciones no deben vivirse con culpa ni con rigidez. Más bien, representan una oportunidad para reconectar con nuestro cuerpo, experimentar nuevas recetas, movernos de forma diferente y, sobre todo, recargar energías.

Para los estudiantes de nutrición, este artículo puede servir como una herramienta útil para ofrecer recomendaciones realistas, personalizadas y empáticas a quienes buscan disfrutar del receso sin descuidar su bienestar.

Incluir estos consejos en la vida diaria, tanto propia como de los pacientes o comunidades con quienes se trabaje, fortalece el compromiso con una nutrición integral y consciente, incluso fuera de la rutina.